jueves, 2 de abril de 2009

2 nokia negros

2 nokia negros:

 

Iba vestido con mi chaqueta de espiga negra a casa de J. a tomar unas cervezas y ver el España-Turquía.

Entré y me senté después de saludar a C. colega futbolero de J. que estaba trasteando en un ordenador.

Saque el tabaco y el mechero del bolsillo y lo deje en la mesa.

El partido empezaba en la tele, encendí un cigarrillo y me quité la chaqueta y la colgué en una silla.

El primer litro de Estrella ya se estaba acabando cuando J. pregunta azorado: ¿Habéis visto mi móvil?

No, no, dijimos C. y yo.

Rebuscó por la casa, pero no aparecía.

¿Te hago una llamada perdida?,le dije, viéndole desconcertado y Turquía ganado 1-0, por mala suerte de nuestra defensa.

Vale, dijo J.

Metí la mano en un bolsillo de la chaqueta y saqué mi Nokia negro.

¡Ese es mi móvil!, aserto J.

No, es el mío, respondí.

¿Eh?, pero…¡llámame!

Cuando lo hice, otro teléfono sonaba con distinta melodía del mío en el otro bolsillo de mi chaqueta de espiga negra.

Saqué el móvil.

Joder, dijimos J., y yo, mientras C., se reía y España estaba a punto de empatar.

Los dos teléfonos eran idénticos y eso que eran de un modelo poco popular.

El descojone fue monumental  y mi despiste estratosférico, pero  digo a mi favor que hacia calor para llevar chaqueta en casa de J, y que, automáticamente, guardé mi no móvil de la mesa en el bolsillo como si fuera mío.

Otra cosa es los ladrones de mecheros Bic.

España acabó ganando y volví a casa comiendo la magdalena de chocolate que me regaló J.

 

 

 

 

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