Entre las víctimas de la desgracia de una personalidad sicopática los pensamientos desordenados surgen incontrolables.
Sentado en una acera cerca de mi casa, escucho acusaciones de que he ahorcado a alguien, mezcladas con experiencias sexuales con sabor a leche de cabra, mientras espero matar cualquier cucaracha que salga de la alcantarilla, escuchar el crujido de papel seco cuando las destripo.
Mi mente gira sin descanso y sin esperanza.
El camino de las cosas buenas está lleno de luz, pero el camino de las cosas malas es oscuro pienso, mientras veo salir la primera cucaracha.

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