La paciencia tiene un límite y dejarte enterrar en la arena, hasta cierto punto, pero si algo más grave pasa, el adormilado padrezuelo pasa de tímida lagartija, de indefenso bicho en estado de hibernación veraniega que deja que le entierren en la arena, a feroz león que ruge cuando el pequeño perverso trata ya de echarle puñados en la cara (el muy cabro...)
Como escuché una vez en mi serie favorita, de la que no me acuerdo como se llama ahora pero que iba de alguien a quien llamaban pequeño saltamontes: "No molestes a la serpiente cuando esté dormida porque puede convertirse en dragón".
Aunque el dragón de la foto más que miedo da risa.
Pero así soy yo, que le vamos a hacer.
El que no tenga defectos, que tire el primer puñado de arena (al niño, que se pasó un huevo).

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