sábado, 4 de abril de 2009

Mi puto psicoanalista

Yo acudí a superar mi complejo de Edipo a un discípulo de su barbado inventor.

 

Muchas sesiones después - y muchos euros menos después - ya lo había superado - o eso me dijo él - pero aparecieron de pronto complejos mucho más complejos que el del pobre Edipo de mi inconsciente.

El complejo de Caín ¡soy cainita!.

El de la Cenicienta  ¡y no he usado el mistol en mi vida!

El de Empédocles: compulsión al suicidio por realzar el propio equilibrio auto estimativo quebrantado apareciendo como un "héroe" ante sí y los demás. (Joder con el del diván)

Y el de Hamlet: vacilación para actuar debido a la duda, el escrúpulo y la meditación excesiva.

 

....

 

El furor y la ira engordaban las venas de mi cuello y, harto, cogí mi navaja suiza y le destrocé el diván de cuero repujado y el cojín de felpa.

Ir al psicoanalista es cono ir a por peras al mercado: te olvidas de las peras pero arramblas con la frutería.

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