jueves, 2 de abril de 2009

Niño frito

 

De cuando en cuando, en uno de esos vuelos donde los turistas vuelven de sus vacaciones programadas a X, es posible encontrar, en el tren de aterrizaje, los cuerpos congelados y muertos de dos o tres chicos que, embarcados como polizones, no pudieron completar su destino y ahora serán el contenido del aceite hirviendo de las modernas cocinas europeas, para calmar los jugos gástricos de los occidentalizados estómagos.

 

Atraídos por las enormes ventajas de la variada y completa vida occidental, miles de chic@s atraviesan por tierra, mar y aire el mediterráneo para terminar en el estómago de los europeos.

 

Algunos de ustedes se preguntarán si no sería mejor -más humano- , que estos futuribles muslos fritos fueran transportados en barcos desde sus países de origen hacia las cocinas europeas, asiáticas y norteamericanas.

 

Esto sería la vuelta al esclavismo!

 

Olvidando así, la importancia para el arte culinario del uso de los cuerpos sanos y atléticos de aquellos chicos que consiguen llegar a nuestras costas por sus propios medios.

 

Esa carne fibrosa y tierna sin apenas grasa animal, es apta para el consumo que solicitan nuestros gordos cuerpos.

 

Y como usted sabe, la selección natural llevará directamente a nuestra mesa a los jóvenes más sanos y sabrosos, mientras los débiles y enfermizos perecerán ahogados o aplastados en el tren de aterrizaje de los aviones que cada día desalojan, de vuelta a sus países, a miles de europeos disgustados por la deficitaria comida de la cocina aborigen que encontraban sin el oportuno registro de sanidad en las calles de X.

 

Molestos en definitiva, por las pocas atenciones que se presta a los gustos de los modernos ciudadanos de Europa en X.

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