domingo, 19 de abril de 2009

Leuqar

Me miras con ojos de sueño, con ojos brillantes de cansancio, de no haber dormido en muchas horas, pero tus labios sonríen y acentúan el cansancio, el brillo misterioso.

Hablas imperceptiblemente, apenas me llega tu voz del otro lado de la barra, pero me gusta ver tus manos de licenciada, de dibujante, trabajar fregando vasos, mojadas de jabón y no de tinta, mirar la espuma resbalar por tus muñecas mientras te concentras en el trabajo y vences el sueño.

Te miro toda entera, tu cuerpo entero, tu cintura, tus ojos de nuevo, de los que no quiero salir, que no quiero abandonar, mientras la espuma de mi cerveza baja en el vaso que luego fregaras.

jueves, 16 de abril de 2009

alma grande


Si volvieras a mi lado y te quedaras para siempre, si las mañanas se alargaran hasta ocupar todo el día, si el amor no terminara nunca ni la vida tuviera fin, no me cansaría de estar a tu lado, ni en las largas tardes de verano cuando nunca se acaban los días ni en los largos inviernos cuando oscurece enseguida.

En tu compañía, los días serian días y las noches, días, porque todo lo alimentas con tu luz extraña y con tu alma grande, que todo lo ocupa.

sábado, 11 de abril de 2009

Matilda

La niña descendió la escalera de la cocina y bajó el tarro de la miel.

La casa estaba a oscuras, pero ella sabía hasta en donde no pisar para que los escalones no crujieran y no la delataran.

Volcó sobre su boca lo que tanto deseaba y un hilo de oro brilló por su garganta a la luz de las estrellas.

Los pasos que escuchó en la escalera los reconoció como si en vez de los 10 años que cumplía en mayo, hubiera convivido con él una vida; su abuelo.

Ella lo adoraba.

Le contaba cuentos e historias en la cabecera de la cama cuando el invierno escondía el sol demasiado pronto.

Pero no quería que la pillase bebiendo miel; en casa era un bien precioso y era delito quitarle parte a los demás.

Eso la hacía sentirse culpable, y aunque no sabía muy bien que era eso de culpable, sentía hormiguillas picajosas por su piel y por su vientre.

Dio un paso atrás y se refugió detrás de una mecedora.

No podía ver nada, solo escuchaba los pasos de su abuelo amortiguados por sus zapatillas de lana en el suelo de barro de la cocina.

El abuelo encendió una lámpara y la oscuridad se transformo en una posibilidad delatora que la aterró, así que se acurrucó bajo la mecedora y solo su cabecita asomaba por la celosía del respaldo, y sus ojos, como los de las moscas, veían a su abuelo cuadriculado en una rejilla.

El abuelo descolgó el teléfono.

Hay que matar a Matilda ¿Me has entendido?

La niña rebotó contra el suelo al escuchar su nombre, Matilda, mientras se calzaba bien las zapatillas por si había que salir corriendo.

¿Ya había notado la falta de miel su abuelo?

¿Qué estaba diciendo?

La muy bruja me ha traicionado, Bob, me ha quitado algo muy valioso para la familia, escuchó Matilda.

Tu te encargas, Bob, me lo debes.

Ya sabes su dirección, Matilda Schmidt, Manhattan 20005, NY. Mañana lo quiero hecho, coge vuelo esta noche.

Gracias, Bob.

Matilda estaba más fría que el barro que apenas aislaba su pijama de algodón, pero respiró tranquila cuando su abuelo apagó la luz y sus pisadas se perdieron en su dormitorio.

Tomó la miel y la volcó en su boca como río de oro, y la tragó sin apenas patalearla.

Luego subió los escalones y, sin limpiarse los dientes, se durmió con el dulce sabor de la miel en la boca.

 

 

Blacktower

Años después de jugar al ajedrez en un sitio de alemanes, volví a jugar allí.

Un antiguo contrincante, Blacktower, me envió un correo que decía:

Querido Hantaro: Únete a nosotros en el equipo ‘dedicated to chess', eres un gran jugador de ajedrez y te necesitamos para ganar puestos.

Me registré en la nueva página con mi mismo e-mail, incluso contraseña, y empecé a jugar allí.

Pronto fui solicitado a jugar como miembro de ‘dedicated to chess’ a nivel 1500, como se empieza tu puntuación

En el sitio anterior conseguí más de 2100 puntos.

Era querido.

Un buen día no funcionó mi log in.

Extrañado, me dirigí a Blacktower, y le pregunté.

El me dijo: pincha en lost password y espera tu respuesta.

Ok, dije.

Esperé, usé todos mis passwords, y todas las posibilidades que me pudieran conducir a un resultado falso, pero no.

No conseguí nada.

De nuevo chat con el ‘señor de la torre negra’ porque se estaba mosqueando de mi talento como ajedrecista y mi torpeza como informático.

Yo no entendía nada.

Le dije que me borrara de su sitio y no hizo caso, que haría un nuevo nick, Hantaro_san y me uniría a ‘dedicated to chess’.

Mi correo estaba vacío de mensajes de chess knights.

Me di por vencido y abandoné las pocas partidas del sitio anterior, acaso por despecho.

Seguí jugando en otras páginas, otro tipo de juegos

Un día, después de haber sido baneada mi IP por chess knights descubrí por accidente que toda la mensajería electrónica de chess knights y su jefe, Nelson, había pasado directamente a mi correo basura, uno decia que me habían prohibido el sitio por tener 2 usuarios.

Y yo haciendo el jilipollas sin leer mi garbage.

Nada había que hacer sino no fiarse más de la legalidad de páginas como chess knights.

Una página alemana, que emite correo basura.

Un usuario torpe, que no sabe leer a tiempo su correo basura.

 

 

 

martes, 7 de abril de 2009

Cartagena, nación.

 

Yo, cartagenero a escondidas por oscuras razones, ahora, en uso de mi libertad, planteo proclamar nación a Cartagena.

 

La ilustre villa, capital de la ansiada nación, milenaria 2 veces – o 3, no recuerdo – esta rodeada de parques naturales, poblaciones con mas historia que un viejo, qué digo, que un muerto de las guerras de Las Filipinas, asomada al oeste del mar mediterráneo, en cuyo puerto han atracado fenicios y cartaginenses, mucho antes ¿no? que el estatut, que la República Española, y que naciera la yaya de Rita la Cantaora.

 

El ánimo no reivindicativo a pesar de la injusticia presente de nuestras futuras normas de conveniencia, dejará todo tal y como está, después de formar un partido nacionalista y forrarnos, e hincharnos a gambas del Mar Menor, a vino del campo, y todo lo que el dinero público permita.

 

Todo seguirá igual, pero yo no me esconderé de ser cartagenero.

 

Servidor de ustedes:

 

D. JGR, natural de Portman – “Portus Magnus”, cuando Calígula imperaba -, Cartagena.

lunes, 6 de abril de 2009

Ars longa vita brevis

Introito:

 

La vida es efímera, y la muerte nos aterra (a casi todos): el intervalo es lo que tenemos. Somos “señores” de nuestro paso por la vida, y mientras la “dominamos” se nos escapa de las manos el tiempo. No da concesiones: pasa y ya está. No podemos contrariar su compás, pasa por nosotros y nos corrompe hasta hacernos polvo.

 

¿Hay maneras de enfrentarse a esta incertidumbre?

 

Estoy vivo, estaré muerto. No he existido, existo ahora, luego no existiré. Muchas personas han escrito para explicarse nuestro destino, han dejado su manera de enfrentarse a este dilema.

 

¿Cómo aprovechar el tiempo?

 

1.-follar un poco y hacerse muchas pajas

2.-beber a saco

3.-fumar mai (si hay)

4.-esperar el cadáver de tu enemigo pasar.

5.-dormir (sin dolor)

6.-la gastronomía en plena naturaleza.

7.-el arte.

8.-viajar sin fachas ni variantes

9.-mirar, oír, saborear, tocar cacho, y oler bacalao.

10.-pensar o desvariar

11.-decir lo que piensas si quieres

12.-quejarse mucho

13.- intentar ser el hechicero

14.-o el jefe de la tribu

 

Impedimentos

 

1.- la propia fugacidad

2.- nuestras torpezas y limitaciones propias

3.- los demás no son yo: es un asco sentirte “único”, y a la vez, “en serie”.

4.- lástima no ser hermafroditas

 

Lucha activa

 

1.-no hay que cejar en la lucha vana contra el tiempo

2.-nada es imprescindible

3.-la opinión del prójimo, a tomar por el culo

4.-deshacerse para crearse y viceversa

5.-se admiten sugerencias.

 

domingo, 5 de abril de 2009

Tiempo refrito

Había una vez un lugar muy lejano en el tiempo, donde a los hombres y a las mujeres se le ponían los ojos como platos cuando recogían las cosas del mundo.

Iban desnudos, dormían sobre el suelo o la hierba cuando no se la fumaban, abrigados solo por las copas de los árboles, si no vivían en el desierto, arrejuntados para soportar mejor el fresco de la mañana, o para echar un polvo.

Y despertaban con ese sol de mandarina y lo hacían un dios, bebían el agua del arroyo (si no vivían en el desierto) y hacían dios al agua porque les quitaba la sed.

Miraban con asombro, con ojos de plato sopero, o achinados, según la región del vasto mundo lo que les rodeaba, y con naturalidad tomaban lo que el mundo les ofrecía: si manzanas, manzanas, si nabicoles, nabicoles, si termitas, termitas, y no acumulaban (no tenían nevera) Entonces el mundo les pertenecía sin perder el asombro por su belleza, por la redondez de los tomates, por el brillo de la luna, por la mirada de alguien a un compañero, él también satisfecho, él también asombrado, y juntos caminaban por lo que los imbéciles llamaron paraíso.

Asombrados siempre por lo desconocido, satisfechos de sentirse parte de la tierra recorrieron a pie largos caminos vadeando ríos inimaginables a nado, con la mirada en el nuevo sol del nuevo amanecer, el mañana. Nunca melancólicos, casi siempre asustados por las fieras por venir escondidas en la maleza o subidas al tronco de un árbol (estaba todo lleno de árboles menos en el desierto, claro).

Dormían a saltos, no tenían pastillas de los nervios, mirando la luna pasar por las copas de los árboles con ojos muy redondos por el misterio de la vida, mano a mano con la compañera, soñando con encontrar algún sitio mejor. Pronto babeaban en unas matillas de yerba, escuchando vagamente un ronquido lejano.

Estaba en el mundo del dios de los sueños, allí había muchas manzanas, manaba agua de las piedras (nadie sueña con el jodido desierto), había más gente que cantaba al fuego con ritmo alegre, y se juntaban a las brasas para contarse las cosas que les asombraban, los gigantescos ríos del pasado, las…

Las mañanas eran como ahora.

Ese lugar tan lejano en el tiempo se parece mucho a este mundo de ahora: es el mismo espacio que el tiempo ha deformado, a base de muchos hombres y muchas mujeres .A base de antílopes, de patatas, de pescado; antes con miedo, ahora con ansiedad, mirando la misma luna, cegados igual por el sol de mediodía.

sábado, 4 de abril de 2009

incendios famosos de todos los tiempos

Mi tatarabuelo Matusalén _ san me dejó en herencia esta fotografía que sacó en el instante justo que se relata abajo:

          

EXODO, Cáp.3; 2-14.

2

Y apareciósele el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza: y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía.

3

Entonces Moisés dijo: ¿por qué causa la zarza no se quema? ¿Qué magias son éstas?.

4

Y Jehová lo llamó de en medio de esa zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: ¿Passsa?

5

Y dijo: No te llegues acá: quita tus zapatos de tus pies, porque esta to lleno de barro y te va a reñir tu santa....

6

Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de tu madre, Dios de tu cuñao, Dios de tu suegra. Entonces Moisés cubrió su rostro de la calor que hacía...

8

Y dijo Jehová: he descendido para librarlos de mano de los Egipcios, y sacarlos de aquella tierra á una tierra mas mejor, donde fluye leche y miel, y dan de gratis migas ruleras al estilo "Maná"

11

Entonces Moisés respondió: Lo flipo en colores

13

Y dijo Moisés á Dios: ¿Cuál es su nick? ¿Qué les responderé?

14

Y respondió Dios á Moisés: Yo soy el que soy..

Moisés se cayó de espaldas ante tamaña pedagogía, momento que aprovechó Matusalén _ san para tomar esta instantánea con su Kodak ArKaiKa (no tenia fotoshop ni i…)

          

 

mi radiografía

Unos días después me fui al medico por unos análisis de orina y qué cara me vería que me hizo una radiografía del coco mientras miraba preocupado a la enfermera.

Ella, con la mano en el interruptor, me miraba indiferente.

Los resultados, que mal se aprecian en mi radiografía (es de la SS), descubren un cerebro del tamaño de una olivica partía flotando en el universo vacío que contiene mi cocorota.

Perplejo, salí a la calle mientras pensaba lo triste que estaba y lo solo que estaba.

Aunque mi cerebro halla encogido en una autentica labor heroica para proteger a su dueño de las próximas navidades, cuando volverá a su volumen normal, más bien abultado.

Cómo mola mi perola.

Mi puto psicoanalista

Yo acudí a superar mi complejo de Edipo a un discípulo de su barbado inventor.

 

Muchas sesiones después - y muchos euros menos después - ya lo había superado - o eso me dijo él - pero aparecieron de pronto complejos mucho más complejos que el del pobre Edipo de mi inconsciente.

El complejo de Caín ¡soy cainita!.

El de la Cenicienta  ¡y no he usado el mistol en mi vida!

El de Empédocles: compulsión al suicidio por realzar el propio equilibrio auto estimativo quebrantado apareciendo como un "héroe" ante sí y los demás. (Joder con el del diván)

Y el de Hamlet: vacilación para actuar debido a la duda, el escrúpulo y la meditación excesiva.

 

....

 

El furor y la ira engordaban las venas de mi cuello y, harto, cogí mi navaja suiza y le destrocé el diván de cuero repujado y el cojín de felpa.

Ir al psicoanalista es cono ir a por peras al mercado: te olvidas de las peras pero arramblas con la frutería.

La palmera lisérgica

No más, güey, que yo pateaba las callejuelas de México D.F. cuando un chavito se me arrimó con unas bolitas marrones.

Son 100 pesos cada una, señor.

No te pases güey, le respondí.

Señor, son lo mejor del desierto de Nuevo México, no más un primo me las trajo ayer, las recogió personalmente un indio mescalero, son lo más de lo más, verá usted como el mundo se le vuelve de colores.

Y ese fue el resultado en una playa de la península del Yucatán, cuando mi colega y yo decidimos tragarlas según un viejo rito mexicano, con mezcal.

 

 

El circo ambulante

 

 

Me pasó hace demasiados años y, en realidad, ya no se si me pasó.

¡Pero si yo no quiero contar nada!

Un día el circo apareció de la nada en mi pueblo.

Me parecía enorme y maravilloso, aunque todos eran muy pobres, me dijo mi padre.

El otoño estaba lentamente tiñendo las cosas con ese color verde amarillento y tostado.

Junto a leones famélicos, el forzudo asaba pan en la fogata, rodeado de viejas mujeres que me parecieron brujas, y que me asustaron.

Cuando mi padre me tranquilizaba riéndose con las ocurrencias de las viejas apareció uno payaso arlequín.

Me hizo reír, con el miedo que tenía.

La situación y esas sensaciones, me grabaron a fuego la memoria.

El payaso era de porcelana o de nieve; está lejos en el tiempo.

Le pregunté con voz de niño si lo que hacía le gustaba y me dijo - si no recuerdo mal - "Se viaja, se conoce gente y así me siento bien".

Payaso de porcelana.

Niño feliz un día.